La Historia investiga, analiza y registra el pasado del hombre. Los acontecimientos ocurridos, sus causas, su desarrollo geográfico, social y las consecuencias de los mismos. Que nos sirve de base para la comprensión del presente. Al hablar del pasado del hombre entendemos que todas las acciones, pensamientos y obras cuya trascendencia modificó, alteró o impulsó un proceso social.

11 de julio de 2011

¿Interesaban los Estados Unidos a Puerto Rico antes de 1898?

. 11 de julio de 2011

Autora: Yamila Azize, Catedrática Universidad Interamericana, Recinto de San Germán.

Los libros de historia tradicionales dicen que Puerto Rico pasó a manos de los Estados Unidos en 1898. Dicen esto porque sus autores no tuvieron tiempo de leer varios testimonios de participantes y testigos oculares de cómo realmente pasaron las cosas. Testimonios como los que veremos a continuación.

1783: Mr. John Adams, quien sería electo como el segundo presidente de los E.U. en 1797, propugna en carta escrita a un colega, la idea de la anexión política de las islas de Cuba y Puerto Rico:

“El comercio de las Indias Occidentales es parte integrante de nuestro sistema mercantil. Estas no pueden estar sin nosotros y nosotros no podemos estar sin ellas. Por tanto todo esfuerzo obstinado de violencia o de política que intente evitar que dichas islas y el Continente (norteamericano) deriven ventajas recíprocas que la naturaleza les ha ofrecido sólo logrará el que busquemos medios más efectivos para unirnos.” ¹

¹ Lidio Cruz Monclova, Historia de P.R. (Siglo XIX), Tomo I; pág. 109. Cita la toma de J. Fred Rippy, Historical Evolution of Hispanic America, N.Y., 1940; pág. 13.

1787: Mr. Thomas Jefferson, quien sería electo tercer presidente de los Estados Unidos en 1801, vuelve a manifestar la ambición de la expansión:

“Nuestra confederación debe ser contemplada como el nido desde donde toda la América, la del Norte y la del Sur, ha de ser poblada. Pensando en los mejores intereses de aquel Continente nosotros debemos cuidarnos de no presionar demasiado pronto a los españoles. Esos países no pueden estar en mejores manos. Mi temor es, empero, que estas manos sean demasiado débiles para sujetarlos hasta que nuestra población sea demasiado numerosa para arrebatárselos pedazo a pedazo.” ²

² Ibid; pág. 170. Cita la toma de P.L. Ford, ed., Works of Thomas Jefferson, N.Y. Vol. 5; pág. 75.


Y desde España varios funcionarios del gobierno advierten la creciente ambición de E.U.

1789: El Conde de Aranda escribe al Rey Carlos III el mismo día en que firmaban con Inglaterra el reconocimiento de E.U. como nación independiente:

“Esa república nació pigmea, por decirlo así, y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos estados tan poderosos como España y Francia para conseguir la independencia.
“Llegará el día en que crezca y se torne gigante y aún coloso terrible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias y sólo pensará en su engrandecimiento".
“La libertad de conciencia, la facilidad de establecer una población nueva en terrenos inmensos, así como las ventajas de un gobierno naciente, le atraerán agricultores y artesanos de todas las naciones, y dentro de pocos años veremos, con verdadero dolor, la existencia titánica de ese coloso de que voy hablando.” 3

³ Ibid; pág. 170-171. Cita la toma de Charles Edward Chapman, Colonial Hispanic America, N.Y., 1933; pág. 2021
.

1806: El obispo de Orense, don Pedro de Quevedo, declara:

“Los E.U., esta potencia que ha protegido y fortalecido en aquellos territorios la Francia y la España y en la que no puede dejar de vivir el espíritu de comercio, que existirá, por el interés, el guerrero y el conquistador, debe causar recelos y temores no pequeños (a España).” 4

4. Ibid; pág. 171. Cita la toma de López Aydillo, El obispo de Orense en la Regencia de 1810, Madrid, 1918; pág. 191.


1818: Don Joaquín Arduaga, agente español en Nueva York, manifestaba en aquel entonces gobernador de P.R. sobre la amenaza que pendía sobre las todavía colonias españolas Cuba y P.R:

“Todas las autoridades prestan (decidida protección) a cuanto pueda contribuir a arrancar a España el resto de sus provincias de Ultramar y a destruir nuestro comercio. Esta certidumbre debe hacer ver a V.S. cuán necesaria e independiente es la vigilancia para la conservación de esa posesión y cuán importante se hace el seguir los pasos a los americanos malévolos que existen ahí. 5

5. Ibid, pág. 172. Cita proviene de Ramírez de Arellano, R., “Las instrucciones al Diputado don Ramón Power” en Lecturas de Historia de Puerto Rico, Vol. II, 1946; pág 113.

El National Inteligencer, periódico editado en Washington publicaba un artículo en que abogaba porque Estados Unidos se desentendiese de ambicionar el dominio de Cuba y otros territorios, “porque las colonias son un mal y un mal sería que algunos de éstos se uniesen a E.U”.6

6 Ibid, pág, 172. Cita proviene de V. Torres Lanzas, Independencia de América. Fuentes para su estudio. Catálogo de documentos conservadores en el Archivo General de Sevilla, Vol. V, Madrid, 1912; pág. 483
.

1825: Mr. Henry Clay, Secretario de Estado de E.U., dirige una nota al gobierno de España urgiéndole terminar la guerra con las nuevas repúblicas hispanoamericanas, de suerte y manera que Puerto Rico y Cuba continuaran en posesión de España, porque:

“Los E.U. están satisfechos de la actual condición de Cuba y Puerto Rico, como pertenecientes al poder español y con sus puertos abiertos, como lo están al presente, nuestro comercio. No desea, pues, este gobierno, cambio político en su sistema de administración. Por otra parte la población de las islas no es competente hoy, a causa de su constitución y número, para regir sus propios destinos públicos. Los R.U. no dejarían de inquietarse ante la idea de que dichas islas pasasen a poder de alguna otra nación menos amigas; y entre todas las potencias europeas este país prefiere que Cuba y Puerto Rico continúen dependientes de la nación española.

“Si la guerra continuare entre España y las nuevas repúblicas, y estas islas llegaran a ser objeto y teatro de las operaciones, los E.U. no podrían ser espectadores diferentes de la contienda, como quiera que su bienestar tiene puntos de contacto con la prosperidad de esta República; y las contingencias que pudieran surgir de una tan prolongada guerra acaso podrían imponer al gobierno de E.U. deberes y obligaciones de que no pudiera relevarse, por más penoso que fuese su cumplimiento.

“Si los E.U. desearan obtener en este instante la posesión de las islas de Cuba y Puerto Rico, no existe posibilidad razonable de que pudieran hacerlo, y aunque la tuvieran, su actitud diplomática le prohíbe por el momento.
“Esta situación equivale a una garantía. Pero no haremos ninguna estipulación ni tratado para tal garantía.” 7

7 Ibid, pág. 207-208. Cita proviene de Manning, Diplomatic Correspondence of U.S. Concerning the Independence of the Latin American Nations, N.Y., 1925; págs. 266, 272 y 314.


1845: El presidente norteamericano Polk declara en su discurso inaugural que:

“…él no se sentía atado por ninguna tímida inhibición respecto a la expansión nacional; y que la adquisición de ciertas posesiones fuera de los límites de la Unión podía convertirse en un asunto de vital interés para la protección de E.U., para los derechos del Comercio y para la paz del mundo.”8

8 Ibid, pág. 333. Cita proviene de Chapman, op. Cit., pág 58
.

1856: Mr. Robert J. Walker, Gobernador del estado de Kansas le envía una carta al Presidente Pierce exhortándolo a mantener una política imperialista, y decía:

“¡Cuba! ¡Cuba! y Puerto Rico, si es posible, deben ser el grito de la contraseña de vuestra administración; y ella terminará envuelta en un halo de gloria.” 9

9 Ibid, pág. 352. Cita proviene de Elizabeth Wormerly Latimer, Spain in the 19th Century, Chicago, 1897; pág. 401-403.


1859: Mr. Reuben Davies declara en el Congreso norteamericano que E.U. tenía el destino último de incorporarse las Indias Occidentales. 10

10 Ibid, pág. 510. Cita proviene de J. Morton Callahan, Cuba and International Relations, A Historical Study in America Diplomacy, Baltimore, 1898; págs. 255-256.

1860: El congresista Mr. James Toombs manifiesta, con motivo de un proyecto para comprar la isla de Cuba:

“La única cuestión de política extranjera digna de ser considerada por los estadistas norteamericanos es el imperio tropical que se extiende a nuestros países…y el objeto de declarar que el objeto de nuestra política es colocar ese imperio bajo nuestra bandera, tan pronto podamos”. 11

11 Ibid, pág. 510-511. Cita proviene de H. Portell Vilá, Historia de Cuba en sus relaciones con Estados Unidos y España, 1938; pág. 154
.

1861: Mr. Charles Seward, Secretario de Estado de Estados Unidos le envía una carta a Mr. Carl Schurz, su ministro en Madrid para que protestara por la reincorporación de Santo Domingo a la Corona de España. En esta carta Seward afirma:

“Los Estados Unidos tienen una política tradicional respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico. En vista de la vecindad de dichas islas a nuestras costas, los E.U. han considerado su derecho y su deber vigilar e impedir que dichas islas pudieran caer en las manos de una potencia hostil. Los E.U. han alimentado constantemente la creencia de que algún día, puedan adquirir esas islas por medios justos y legales y el consentimiento de España. En el interín, los E.U. han considerado lo más conveniente, para su seguridad presente y ulteriores intereses, que Cuba y Puerto Rico permanezcan en la posesión y dominio de España. Aunque ha habido ocasiones en que los partidos políticos nacionales se han desviado de esta política, no obstante, esta política ha sido preservada con gran fidelidad por parte del Gobierno. Y el Presidente, satisfecho con la sabiduría de ella, está inclinado a mantenerle con la misma fuerza de sus antecesores”.12

12 Ibid, pág. 511. Cita proviene de Russell H. Fitzgibbon. Cuba and the United States, Wisconsin, 1935; pág. 12.


1876: Mr. James G. Blaine, futuro Secretario de Estado de Estados Unidos, declara:

“Yo creo que hay tres lugares no continentales que son de bastante valor para ser tomados (por Estados Unidos). Uno es Hawai; los otros son Cuba y Puerto Rico”. 13

13 Ibid., Tomo II, Parte II, pág. 941. Cita proviene de David Saville Muzzey, James G. Blaine, N.Y., 1934; pág. 395.


1891: Mr. James G. Blaine, ya secretario de Estado, vuelve a insistir que:

“…Estados Unidos debía anexionarse las islas de Cuba y Puerto Rico”. 14

14 Ibid., Tomo III, Parte III; pág. 223. Cita proviene de David S. Muzzey, James G. Blaine, a Political Idol of Older Days, N.Y. 1894
.

1897: Las revistas North American Review y Army and Navy Journal publican artículos en los que luego de comparar las fuerzas navales de las principales potencias, se afirma que:

“…en caso de una guerra con España, Estados Unidos debía apoderarse de Cuba y Puerto Rico”. 15

15 Ibid.; pág. 224.

1898: Febrero: A raíz del rompimiento de las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos, el Sub-Secretario de Guerra, Mr. Theodore Roosevelt manifiesta que:

“(al puertorriqueño Julio H. Henna)…Puerto Rico ocupaba lugar preferente en los planes norteamericanos”.
“(al senador Henry Cabot Lodge)…que la paz no debía formalizarse hasta que Puerto Rico fuera conquistado, Cuba fuera independiente y las Filipinas hubiesen sido arrebatadas a España por cualquier medio”. 16

16 Ibid.; pág. 224
.

25 de abril: El Congreso norteamericano declara que existe un estado de guerra entre E.U. y España y aprueba un presupuesto de 50 millones de dólares para fines militares.

El Senador Henry Cabot Lodge responde e informa al Sub Secretario de Guerra Roosevelt que:

“…una fuerza militar de consideración sería enviada a Filipinas, y que Puerto Rico era tenido muy en cuenta”. 17

17 Ibid.; pág. 224. Cita proviene de H. Cabot Lodge; Selections from the Correspondence of Theodore Roosevelt and Henry Cabot Lodge. Vol. 1; pág. 299.


1 de mayo: El ejército norteamericano al mando del comodoro Dewey aniquila una escuadra española en la bahía de Manila, Filipinas, invadida definitivamente el 13 de agosto.

1 de julio: El ejército norteamericano invade y toma la ciudad de Santiago de Cuba.

25 de julio: Invasión del ejército norteamericano a Puerto Rico dirigida por el General Nelson A. Miles, quien más tarde declaraba que:

“…Puerto Rico desde el primer momento de la guerra había sido uno de los verdaderos objetivos del ejército norteamericano”. 18

18 Ibid.; pág. 224. Cita proviene de Nelson A. Miles, Serving the Republic, N.Y., 1911; págs.. 273-27
4.

El Senador Henry Cabot Lodge afirma que:

“…la isla de Puerto Rico, la más hacia oriente y más bella de las Grandes Antillas, con su población y ventajosa posición estratégica, había estado de continuo en la mente del Ejercito y la Marina desde el mismo instante en que había comenzado la guerra; y que ésta constituía el último paso inexorable movimiento iniciado por Estados Unidos hacía un siglo para expulsar a España de las Antillas.” 19

19 Ibid, pág. 224. Cita proviene de H. Cabot Lodge, The War with Spain. N.Y., 1899; págs. 4 y 168.


Referencia

Para entender a Puerto Rico
Homines: Revista de Ciencias Sociales
Edición 2009 Universidad Interamericana de Puerto Rico
Páginas 77-81

Foto: visitandoelmundo.org
Para conocer más acerca de este tema pinche aqui: http://evolutionhomo.blogspot.com/2010/03/antes-y-durante-la-guerra.html

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