La Historia investiga, analiza y registra el pasado del hombre. Los acontecimientos ocurridos, sus causas, su desarrollo geográfico, social y las consecuencias de los mismos. Que nos sirve de base para la comprensión del presente. Al hablar del pasado del hombre entendemos que todas las acciones, pensamientos y obras cuya trascendencia modificó, alteró o impulsó un proceso social.

11 de octubre de 2009

La Globalización

. 11 de octubre de 2009

Desde el fin de la Guerra Fría, el término globalización se ha usado para designar varios procesos que afectan a todos los aspectos de la vida. No existe una definición precisa para esta expresión, pero generalmente alude a la homogeneización de los valores y los modos de actuar de todo el mundo. El progreso de las tecnologías de la información, que permiten la comunicación inmediata con cualquier rincón del planeta, ha hecho que las distancias y las fronteras pierdan peso en los procesos de toma de decisiones financieras, políticas y culturales. Las empresas se agrupan en redes y los acontecimientos que suceden en un lugar concreto tienen impacto económico y político cada vez mayor en otras partes del mundo. Por ello, la adquisición de conocimientos y la capacidad de manejar información son cada vez más relevantes. La sociedad del conocimiento esta reemplazando a la sociedad industrial, sobre todo en los países industrializados.

Gracias a las nuevas tecnologías, se puede trabajar con computadoras fuera de las oficinas convencionales. La red mundial World Wide Web, fue creada en Europa por el Laboratorio de Física Nuclear CERN en 1990. La internet es una red internacional. Mejor conocida como ARPANet. Comenzó en la década de los 60’. En un principio fue un sistema experimental que conectaba las redes de los sistemas de computadora de los departamentos militares de E.U. La primera transmisión de ARPANet fue el 29 de octubre de 1969, desde la universidad de California a la Stanford Research Institute.



La Internet, seis décadas - La Internet - Discovery Channel

Con el fin del enfriamiento entre los dos sistemas ideológicos en la década del 90 y la apertura de nuevos mercados, la internacionalización de la economía ha adquirido un aspecto diferente. Los mercados de capitales, productos y servicios del mundo están cada vez más interrelacionados. El sector que más ha avanzado en el proceso de globalización son los mercados financieros internacionales, en los que se transfieren en cuestión de segundos enormes cantidades de capital de un país a otro. Los conglomerados transnacionales coordinan sus actividades en todo el mundo y eligen las bases de producción y distribución más ventajosas. La oferta y la demanda se coordinan en el ámbito mundial y la regulación de los precios recae en el mercado. El mundo entero se ha convertido en un mercado. Las naciones deben competir por la mano de obra y los favores de un capital en continuo movimiento. Muchos gobiernos tratan de atraer a los inversores y al capital humano bajando los impuestos y ofreciendo otras ventajas en las estructuras económicas básicas, por ejemplo, la desregulación del mercado laboral y la liberalización aún mayor del comercio. Una de las cuestiones políticas mas polémicas que el nuevo orden mundial económico plantea es hasta qué punto deben los estados reforzar o compensar con medidas sociopolíticas las diferencias entre ricos y pobres resultantes del poder de las empresas y los inversores más acaudalados. El producto interior bruto del mundo se ha quintuplicado desde 1959. De mediados a finales de la década del 90, el comercio mundo creció a gran velocidad y las inversiones directas siguen produciéndose en los países industrializados, pero cada vez más capital fluye a las naciones en vías de desarrollo. Puesto que allí la mano de obra es barata, estos países se están integrando en el sistema de producción mundial de las multinacionales. La apertura de los mercados ha propiciado tasas de crecimiento elevadas y efectos positivos en los mercados laborales de los países pobres, sobre todo en el caso de las naciones que están empezando a industrializarse, como China y la India. Sin embargo, estas mejoras son relativas. La globalización se refleja en la cultura y los estilos de vida. Los medios de comunicación modernos y la movilidad favorecen una especie de globalización cultural. La gastronomía africana y las películas indias se han vuelto tan habituales en Europa como la comida rápida occidental en Asia o los filmes de Hollywood en el mundo árabe. Los optimistas ven en esta mezcla de las sociedades una oportunidad de integrar lo extranjero en nuestro propio sistema de valores para aumentar la tolerancia mutua. Así, podría desarrollarse un sistema de valores universal, como los derechos humanos. Esta perspectiva presupone el libre acceso a la información y el conocimiento.

En cambio, los críticos de la globalización hacen hincapié en que las naciones industrializadas controlan los medios de comunicaciones, a través de los cuales imponen el próspero modelo occidental a las naciones débiles. Esta hegemonía cultural manifiesta, por ejemplo, en la presencia de productos gastronómicos típicos de occidente, como la Coca-Cola o los McDonald’s en todo el mundo. La comercialización generalizada y la redefinición de las culturas nacionales y regionales a través de las influencias extranjeras han provocado la aparición de movimientos que propugnan el regreso a los valores y tradiciones propios. Las causas del antioccidentalismo y el antiamericanismo radicales (incluido el terrorismo) hunden sus raíces en estas percepciones. La importancia renovada que se concede a los elementos regionales y el nuevo pensamiento nacionalista pueden entenderse como reacciones a la globalización. Los retos que plantea la globalización son diversos: entre ellos, el creciente abismo entre los ricos y los pobres o la protección del medio ambiente. La capacidad de los gobiernos de intervenir directamente en la economía mundial es limitada. En consecuencia, la política también debe globalizarse para que la humanidad pueda afrontar los problemas de alcance mundial. Para organizar algún tipo de gobierno mundial que guie la economía global parece imprescindible consolidar el papel de la ONU y reforzar las relaciones internacionales. Un ejemplo de este tipo de procedimiento es el proceso por el que la Unión Europea se ha convertido en una organización supraestatal: los estados europeos han renunciado a parte de su soberanía a favor de la unión, sin por ello dejar de proteger sus identidades nacionales. También las organizaciones no gubernamentales, como Amnistía internacional, trabajan en redes mundiales que permiten cooperar democráticamente e influir en el mundo al margen de la diplomacia de los estados. Otras ONG importantes son la red de acción ATTAC, que es critica con la globalización y defiende el control de los mercados financieros, y Greenpeace, que actúan internacionalmente contra el prejuicio que la mundialización económica causa al medio ambiente.
Referencia:
Historia Visual del Mundo: un viaje fascinante a traves de la historia
Copyright © 2006 de la edición Parragon Books Ltd
Autores: Dr. Klaus Berndl, Markus Hattstein, Arthur Knebel
Hermann-Josef Udelhoven/ pagns. 648-649

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