La Historia investiga, analiza y registra el pasado del hombre. Los acontecimientos ocurridos, sus causas, su desarrollo geográfico, social y las consecuencias de los mismos. Que nos sirve de base para la comprensión del presente. Al hablar del pasado del hombre entendemos que todas las acciones, pensamientos y obras cuya trascendencia modificó, alteró o impulsó un proceso social.

12 de octubre de 2008

Prehistoria 2

. 12 de octubre de 2008

Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre

El concepto de evolución

La evolución biológica es el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones, y que se ve reflejado en el cambio de las frecuencias alélicas (orden en que se encuentran los genes) de una población. La evolución es un cambio en el perfil genético de una población de individuos, que puede llevar a la aparición de nuevas especies, a la adaptación a distintos ambientes, o a la aparición de novedades evolutivas.

La teoría de la evolución es el modelo científico que describe la transformación evolutiva y explica sus causas. Charles Darwin y Alfred Russel Wallace propusieron la selección natural como principal mecanismo de la evolución.

Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de Mendel y otros avances genéticos posteriores; por eso es llamada Síntesis Moderna o Teoría Sintética. En el seno de esta teoría, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos en una población a lo largo de las generaciones.

Este cambio puede ser causado por una cantidad de mecanismos diferentes:

§ Selección Natural – la adaptación a los cambios y condiciones del medio ambiente.
§ Deriva Genética – combinación de las características de las especies en el tiempo.
§ Mutación – alteración o cambio de la información genética.
§ Flujo Genético (migración) – transferencia de genes de una población a otra.

La síntesis moderna de la evolución se basa en tres aspectos fundamentales:

§ La ascendencia común de todos los organismos de un único ancestro.
§ El origen de nuevos caracteres en un linaje evolutivo.
§ Los mecanismos por los que algunos caracteres persisten mientras que otros desaparecen.

Entonces, la evolución humana o también hominización se define como el proceso de transformación de la especie humana desde sus ancestros hasta el estado actual. Hay evidencias que demuestran que las características físicas y de comportamiento comunes a todos los seres humanos fueron evolucionando a lo largo de, como mínimo, 6 millones de años.
Primates y Humanos en la Evolución

El ser humano pertenece al orden científico Primates, un grupo de más de 230 especies de mamíferos que incluye asimismo lémures, loris, tarseros, monos y simios. El hombre moderno, los primeros homínidos y otras especies de primates presentan numerosas similitudes entre sí pero también algunas diferencias importantes.

En ese sentido, los primates presentan las siguientes características:

o mayor utilización de la vista frente al olfato,
o solapamiento de campos de visión para obtener una visión estereoscópica (tridimensional),
o miembros inferiores y manos prensiles,
o capacidad de agarrar y balancearse en troncos y ramas de los árboles,
o capacidad de sostener y manipular objetos pequeños (utilizando dedos con uñas en lugar de garras),
o grandes cerebros en relación con el tamaño corporal, y
o vidas sociales complejas.

Ahora bien, observemos al ser humano como primate. Los genes del ser humano y del chimpancé son idénticos en aproximadamente un 98%, por lo que el chimpancé resulta ser el pariente biológico vivo más próximo al hombre. Esto no significa que el ser humano evolucionara a partir del chimpancé, sino que ambas especies se desarrollaron a partir de un antepasado simio común.

Entonces, ¿qué características físicas nos asemejan a los simios?

· Articulación del hombro con gran movilidad,
· Dedos capaces de agarrar con fuerza, y
· El comportamiento social, pues vive en grandes y complejos grupos sociales, donde:
· Establecen relaciones duraderas,
· Participan en actividades sociales, y
· Forman entre sí coaliciones estratégicas para aumentar su estatus y poder.

Por el contrario, ciertas características físicas propias del ser humano, nos alejan de los simios:

· Un cerebro más grande y más complejo, con una capacidad intelectual única,
· El bipedismo, o la habilidad para caminar erguido,
· La manipulación precisa de objetos pequeños, y
· El posee una estructura una estructura de la garganta que le permite hablar.

Los Primeros Homínidos

Los Homínidos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 7 a 6 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Más aún, en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo.

Sahelantropus tchadensis

El Sahelanthropus tchadensis es el homínido más antiguo que se conoce. Es una especie de homínido fósil, hallada en el desierto del Djourab por un equipo franco-tchadiense. El único espécimen, apodado Toumaï, se ha datado en 6 a 7 millones de años de antigüedad. Se dio a conocer públicamente en Yamena, capital del Chad. Su descubrimiento se realizó el 19 de julio de 2001, por el equipo dirigido por Alain Beauvilain en la región de Toros Menalla de la actual república de Chad, cerca del lugar donde en 1995 halló el Australopithecus bahrelghazali. Se cree que vivió en zonas pantanosas. Su cráneo es simiesco, aunque de rostro breve y dientes pequeños, en particular los colmillos, lo cual le acerca a los humanos. Se han encontrado un cráneo, dos fragmentos de mandíbula inferior y tres dientes aislados. No presenta cresta craneal, su volumen cerebral es de 350 cm3. Tiene rostro alto y poco prognato, caninos relativamente pequeños, y ausencia de espacio entre los dientes. Podría ser el antecesor del Ardipithecus ramidus.

Orrorin tugenensis


El Orrorin tugenensis es una especie de homínido fósil encontrado en las proximidades de la localidad de Tugen, en el área montañosa central de la actual Kenia, por la paleoantropóloga francesa Brigitte Senut y el inglés Martin Pickford. Como el descubrimiento se dio a conocer en 2001, en un principio se habló erróneamente de "Homo milenium", y aún se mantiene la denominación paralela "Milenium ancestor" para referirse al Orrorin tugenensis. Sin embargo, para la comunidad antropológica resultó patente desde un primer momento que esta especie no correspondía al género Homo, ni siquiera al conjunto de los australopitecinos.

La datación demostró que los Orrorin tugenensis vivieron hace al menos unos 6 millones de años. La morfología de los Orrorin era notablemente similar a la de los actuales chimpancés, con una importante diferencia: la longitud y forma del húmero y del fémur, así como la disposición de la articulación con la pelvis, evidencian que estos homínidos estaban capacitados para la bipedestación. Otra característica morfológica muy interesante es su dentadura: con caninos pequeños y molares bastante grandes, se deduce que estos primates tenían una dieta principalmente herbívora y frugívora, aunque es muy probable que fueran omnívoros y obtuvieran sus proteínas alimentándose también de insectos. La talla de los ejemplares hallados es de 1,4 m. El género Orrorin es, posiblemente, uno de los eslabones que ha derivado en el ser humano actual (Homo sapiens), y se considera también posible que sea descendiente directo del Sahelanthropus tchadiensis y ancestro directo del Ardipithecus.

Ardipithecus kadabba


El Ardipithecus kadabba es un homínido fósil descubierto en el 2001 por el paleoantropólogo etíope Yohannes Haile-Selassie en la depresión de los Affar, noreste de la actual Etiopía. Se estima que esta especie vivió entre 5,54 y 5,77 millones de años atrás. El doctor Haile-Selassie describe el Ardipithecus kadabba como la probable primera especie de la rama hacia los humanos, luego de la separación evolutiva de la línea común con los chimpancés.

El Ardipithecus kadabba muestra una postura erecta, pero con las dimensiones de un moderno chimpancé; poseía caninos largos. Algunos expertos consideran que es una subespecie del Ardipithecus ramidus, y la otra subespecie conocida (año 2005) es la del Ardipithecus ramidus ramidus. Su dentadura es algo más primitiva, lo que obliga a una diferencia taxonómica con el Ardipithecus ramidus. Se sabe, por el fechado de los fósiles, que el Ardipithecus kadabba es cerca de un millón de años más antiguo que el Ardipithecus ramidus.

Ardipithecus ramidus

El Ardipithecus ramidus es una especie fósil de homínido, probablemente un homínido
(primate bípedo) y quizá un primitivo ancestro del hombre. "Ardi" significa suelo, ramid raíz, en la lengua (amhárico) del lugar donde fueron encontrados los restos, (Etiopía), mientras que "pithecus" en griego significa mono. Esta especie fue definida por Tim White y su equipo a partir del descubrimiento en África Oriental en el año 1983, de unos maxilares. Los restos fósiles tienen una antigüedad de 4,5 millones de años y el hábitat en el que se desarrollaron era arbolado y húmedo. La polémica en torno a estos restos se centró en si esta especie pertenecía a la rama de los homínidos bípedos (Homínidos) o quedaba fuera junto con los simios antropomorfos.

Los restos de por lo menos nueve individuos clasificados como Ardipithecus ramidus, de entre 4,5 y 4,1 millones de años de antigüedad, fueron encontrados, según se informó en enero de 2005, en As Duma, al norte de Etiopía, por el equipo de la Universidad de Indiana dirigido por Sileshi Seaslug. El aspecto de un metacarpiano (hueso correspondiente al pie) encontrado en el yacimiento, demuestra que el animal al cual pertenece probablemente se desplazaba con sus miembros inferiores como un homínido. "Es un hallazgo muy importante porque confirma que los homínidos definitivamente caminaban erguidos sobre dos pies hace 4,5 millones de años", declaró el principal autor del estudio Sileshi Seaslug.

El Ardipithecus ramidus también se distingue por sus caninos superiores en forma de diamante, que son mucho más parecidos a los humanos que los caninos en "v" de los chimpancés. Sin embargo, la criatura probablemente se parecía más a un simio que a un humano.

Si el Ardhipithecus ramidus se encuentra dentro de la línea filogenética que llega al Homo sapiens, entonces es probable que el mismo sea un antepasado de los Australopithecus. Es posible que, a su vez, fuera descendiente del Orrorin tugenensis.

Los Australopithecos


El Australopithecus es un género de homínidos fósiles con una amplia distribución geográfica en África durante el Plioceno. Son probablemente antecesores inmediatos del género Homo. Etimológicamente Australopithecus significa simio del hemisferio sur. Estos aparecieron hace unos 6 y 4 millones de años. La mayor novedad aportada por los Australopitecos es que se desplazaban de manera bípeda. El tamaño de su cerebro era similar al de los grandes simios actuales. Vivían en las zonas tropicales de África, alimentándose de frutas y hojas, es decir que poseían una dieta especializada.

Australopithecus anamensis

El Australopithecus anamensis es una especie de homínido de 4,2 - 3,9 millones de años de antigüedad encontrada en Kenia y descrita en 1995 por Meave Leakey (segunda esposa de Richard, del clan de los Leakey). El nombre de esta especie proviene de la palabra Tukana "anam" que significa lago y fue elegida en razón de la proximidad de Kanapoi al lago Turkana.

Sus muelas poseían gruesos esmaltes, por lo que se deduce que no comía solo hojas y frutos sino alimentos más duros. Vivió en un ambiente forestal, pero más abierto que el de sus supuestos antepasados los Ardipithecus ramidus, y se sabe que sí caminaba erguido. Presentaban un claro dimorfismo sexual en tamaño corporal. Es posible que formaran comunidades de varios machos emparentados, en las que cada uno agruparía un pequeño harén de hembras.

El equipo de Tim White (2006) encontró en diciembre de 2005 restos de esta especie, en el sitio Asa Issie, al noreste de Etiopía, en al valle medio del Awash. Datados con entre 4,1 y 4,2 millones de años de antigüedad, son un fémur, fragmentos de maxilar y algunos dientes, incluyendo el canino más grande hallado entre los homínidos. Habían sido encontrados además otros 9 fósiles de esta especie, en Kanapoai, Kenia, la mayoría en 1994; más otros 12 fósiles, principalmente dientes, encontrados en 1988, en Allia Bay, Kenia (Leakey et al. 1995) y un fragmento de húmero que había sido encontrado en 1965 por Bryan Patterson y fue identificado posteriormente.

Aunque los dientes y una mandíbula presentan aun similitud con los simios, el fragmento de húmero es semejante al de los humanos y la parte de tibia encontrada en 1994 por Kamoya Kimeu y el fémur de Asa Issie, son la más antigua evidencia del bipedismo erecto de los homínidos. Tim White (2006) considera que los Australopithecus anamensis muestran una clara descendencia del género Ardipithecus: "Una forma evolucionó en otra", afirma.

Australopithecus bahrelghazali

El Australopithecus bahrelghazali es una especie fósil de homínido hallada en 1995 por Michel Brunet en Koro Toro, Chad, representado por una mandíbula con siete dientes de 3,5 a 3 millones de años de antigüedad. Fue apodado Abel. Es la primera evidencia de fósiles de homínidos al oeste del valle del Rift. Tal situación plantea problemas con la hipótesis de la East Side Story, según la cual los primeros homínidos bípedos habrían aparecido y evolucionado al este de dicho valle. Se considera que representa una línea de Australopithecus distinta de la que evolucionó hacia Homo.

Australopithecus afarensis

El Australopithecus afarensis fue un homínido de la subtribu Hominina que vivió entre los 3,9 y 3 millones de años antes del presente. Era de contextura delgada y grácil, y se cree que habitó sólo en África del este (Etiopía, Tanzania y Kenia). Es aceptado entre la mayoría de la comunidad científica que puede ser uno de los ancestros del género Homo.

Fue descubierto el 24 de noviembre de 1974, por Donald Johanson, Yves Coppens y Tim White en Hadar, Etiopía. El espécimen encontrado en aquel momento fue el mundialmente conocido como Lucy. Sus restos fueron encontrados en el lugar donde habitaba la tribu Afar, de ahí el nombre afarensis, y junto con otros doce individuos de la misma especie, incluido cráneos, conforman lo que se llama "la primera familia".

Este descubrimiento destacó sobre los demás por muchas cualidades, especialmente por ser el Australopithecus mejor conservado a través de tantos años. Así fue posible comprobar que su capacidad para caminar erguido, como los humanos actuales, precedió al crecimiento del cerebro. El estudio de su dentadura aclaró aspectos fundamentales sobre la evolución de los homínidos y descubrió la evolución simultánea de géneros, de manera que la línea Paranthropus, se apartó de otras y en particular de la que evolucionó hacia Homo.

Es, como todo Australopithecus, un primate bípedo erguido, pero diferente a nosotros en varios aspectos: Capacidad craneal bastante menor: 375 a 550 cm3, lo que significa también un cerebro de un tamaño cercano a la tercera parte del humano actual promedio; frecuente actividad arbórea, ya sea recolectando frutos, durmiendo, jugando, etc.; un pecho que no era en forma de barril, como el nuestro, sino que se estrechaba agudamente hacia arriba (forma de campana); el dimorfismo sexual (diferencia física entre machos y hembras de una misma especie) era muy marcada, con los machos mucho más corpulentos que las hembras.

Australopithecus africanus


El Australopithecus africanus es una especie de homínido fósil de Sudáfrica. Su historia como especie reconocida, data de 1924, cuando fue descubierto por Raymond Dart en Taung, Sudáfrica, el cráneo de un niño conocido como el niño de Taung. Pero no fue tomado en cuenta hasta 30 años después. Ha sido datado en 5 millones de años.

El rasgo más destacable en este Australopithecus, y en todos en general, es que se trata de un homínido. De acuerdo con los estudios dentales realizados, el Australopithecus africanus procede de Australopithecus afarensis y abre una línea evolutiva hacia el género Paranthropus, en tanto que otra línea, que también procede del Australopithecus afarensis, estuvo representada por el Homo habilis y culminó en el Homo sapiens.

Entre las características se resalta la forma de caminar bípeda, común a todos los homínidos. Tenían actividad arbórea en forma activa. Su peso promedio oscilaba entre los 33 y 67 kg, con una estatura de 1,50 m de alto. Sus características óseas son de gran importancia para diferenciarse del resto de Australopithecus: en comparación con el hombre actual, su capacidad craneana es de 480 cm3 a 520 cm3, muy por debajo de los 1.500 del humano actual. Su caja craneal es más alta y redondeada que la de los antropomorfos, y su esqueleto postcraneal similar al del afarensis. Su cara desde un punto de vista general es más corta. Presenta menor prognatismo (la mandíbula está adelantada con respecto al maxilar), unido a un menor tamaño de piezas dentales. Sus piezas dentales no se diferencian mucho de las del humano. Los caninos eran pequeños, sin sobresalir como en los antropomorfos, y los incisivos eran tan pequeños como los nuestros. También es importante mencionar que desaparece el diastema (separación entre incisivos), o es muy rara su existencia. Por tanto, notamos una reducción de caninos e incisivos y hay un mayor énfasis de la masticación en el resto de la dentadura. Otro punto importante es el dimorfismo sexual.

Australopithecus garhi

El Australopithecus garhi es una especie de homínido cuyos fósiles se descubrieron en 1996 por un grupo de investigadores liderado por el paleontólogo etíope Berhane Asfaw y el antropólogo norteamericano Tim White. Inicialmente se creyó que era el eslabón perdido entre los géneros Australopithecus y Homo, y por lo tanto un ancestro de nuestra especie.

Sin embargo, el Australopithecus garhi es más avanzado que cualquier otro australopiteco, y una especie contemporánea (o casi) de las especies ancestrales de Homo, por lo tanto, no es probable que sea un ancestro humano. Los restos hallados proceden de un lapso temporal con un escaso registro fósil, entre 2 y 3 millones de años. Tim White fue el científico que halló el primero de los fósiles de Australopithecus garhi en 1996, cerca de la ciudad de Bouri, en el río Awash, en medio de la Depresión de Afar, en Etiopía. La especie fue confirmada y establecida como tal el 20 de noviembre de 1997, por el paleoantropólogo etíope Yohannes Haile-Selassie. El nombre de la especie "garhi" es "sorpresa" en la lengua local Afar.

Los rasgos del Australopithecus garhi son algo distintos de los típicamente vistos en los Australopithecus afarensis y en los africanus. Un ejemplo de las diferencias puede verse al comparar el maxilar encontrado en Hadar, Etiopía (afarensis) con el espécimen de Bouri. La capacidad craneal de Australopithecus garhi es de 450 cm3, parecida a la de otros australopitecos. La mandíbula hallada por Asfaw tiene una morfología general compatible con la misma especie aunque es posible que pertenezca otras especies de homínidos encontradas en los mismos depósitos. Los estudios hechos en los premolares y molares muestran cierta similitud con los de Paranthropus boisei que son más grandes que en otras formas gráciles de australopitecos. Se ha sugerido que el garhi es un ancestro del Homo (principalmente del Homo habilis). Su morfología maxilar debería haber tenido que evolucionar rápidamente en apenas 200.000 ó 300.000 años.

Los Paranthorpus

El Paranthropus es un género extinto de homínidos bípedos caractarizado por una gran robustez de la mandíbula y los molares. Los Paranthropus (parántropos, o australopitecinos robustos) descienden probablemente del género Australopithecus (australopitecinos gráciles). Los fósiles encontrados corresponden a especies que vivieron entre 2,6 y 1,1 millón de años antes del presente. Se caracterizan por un aparato masticador especializado, constituido por grandes mandíbulas y molares con capa de esmalte muy gruesa, unos incisivos y caninos muy pequeños y unos premolares que se desarrollan como si de molares se tratase, y músculos faciales poderosos que se insertaban en una cresta sagital similar a la del gorila. Sus cerebros tenían entre 410 cc, los más tempranos y 530 cc el resto, eran por tanto más pequeños que los del género Homo.

Paranthropus aethiopicus

El Paranthropus aethiopicus es un homínido fósil que vivió África Oriental hace entre 2,6 y 2,2 millones de años; tenía poderosos músculos masticadores que se sujetaban al cráneo gracias a una prominente cresta sagital similar a la de los gorilas. Esta cresta es imprescindible para que la enorme musculatura facial pueda sujetarse en el cráneo. Tenía una dieta estrictamente vegetariana a base de vegetales duros. Debió vivir en un medio ambiente más seco que los Australopithecus, aunque parece que fuera un ambiente pleno de sabana.

En 1967 se encontró cerca del lago Turkana, en la zona etíope, una mandíbula de unos 2,5 millones de años de antigüedad. El descubrimiento no tuvo continuidad hasta que en 1985 el paleoantropólogo estadounidense Alan Walker descubrió un cráneo (el cráneo negro) perteneciente a la misma especie de la mandíbula antes mencionada.

Este fósil que hizo posible la identificación de una nueva especie, que representó el eslabón entre Australopithecus afarensis y Paranthropus boisei. Esta especie intermedia presenta rasgos propios de los Australopithecus y anuncia los que van a caracterizar tanto al Paranthropus boisei como al Paranthropus robustus.

Paranthropus boisei

El Paranthropus boisei es una especie de homínido fósil conocida de África Oriental, que vivió en un entorno seco y se alimentaba de vegetales duros, para lo que desarrolló un imponente aparato masticador destinado a triturar semillas y raíces. Aparece en el registro fósil hace 2 millones y desaparece hace un millón de años.

El primer ejemplar conocido fue un cráneo descubierto por Mary Leakey el 17 de julio de 1959, en la garganta de Olduvai, Tanzania; vivió hace 1,75 millones de años. Mary y su esposo Louis Leakey clasificaron inicialmente la especie como Zinjanthropus boisei; "boisei" por el antropólogo Charles Boise; "zinj", una antigua palabra para designar a África Oriental, y "anthropus", hombre. Otro cráneo fue encontrado en 1969, por Richard Leakey en Koobi Fora cerca del lago Turkana.

Su capacidad craneal era de alrededor de 515 cm3, la cara está muy reforzada, con unos incisivos muy pequeños, pero unos enormes molares y una cresta sagital a la que debían unirse unos grandes músculos masticadores. Su foramen magnum está más adelantado que en los Australopithecus (como en el género Homo). Por lo demás, el peso, estatura y aspecto general es muy parecido a los Australapithecus.

El Paranthropus boisei vivió en un medio ambiente más seco que los Australopithecus, aunque no parece que fuera un ambiente pleno de sabana. Ante el cambio climático, las especies de éste género recurrieron a la especialización de su aparato masticador para poder sobrevivir en un medio más seco. Así, con unas poderosas mandíbulas pudo tener acceso a raíces, tallos gruesos, etc. En cambio, el resto de su estructura corporal no varió prácticamente nada con respecto a sus antecesores Australopithecus.

Es el claro descendiente del Paranthropus aethiopicus. Por último, hay que destacar que el Parathropus boisei convivió con al menos tres de las primeras especies Homo: Homo habilis, Homo rudolfensis y Homo ergaster.

Paranthropus robustus

El Paranthropus robustus es un homínido fósil que vivió en Sudáfrica hace entre 2 y 1,2 millones de años. Fue la primera especie descubierta del género Paranthropus, aunque en un principio se consideró perteneciente al género Australopithecus.

La denominación de robustus se debe a que los primeros hallazgos, en el sur de África, eran restos de mandíbula de gran tamaño, lo que hizo pensar que el resto del cuerpo sería enorme. Pero los descubrimientos han rechazado esta teoría, y el robustus tenía una corpulencia similar a la de sus antepasados Australopithecus. Tenía un gran aparato masticador, que antes se creía que era producto de una especialización alimenticia en raíces y semillas. Pero estudios recientes indican que su alimentación habría sido más variada, como diversos tipos de pastos, semillas y, posiblemente, animales.

Su rostro es achatado, con mejillas más abultadas y mandíbulas menos prominentes que el Australopithecus afarensis. Posee una pequeña cresta ósea, menor que la del Paranthropus boisei, en la parte superior del cráneo.

Había bastante diferencia entre machos y hembras, sobre todo en el desarrollo de las crestas, ausentes o muy poco marcadas en las hembras. Los machos pesaban unos 40 kilos y las hembras alrededor de 30 kilos. En cuanto a su estatura, también había grandes diferencias: el macho mediría alrededor de 1,35 metros y las hembras 1,10 metros.

La especie Paranthropus robustus sólo ha sido hallada en Sudáfrica, y su especialización parece ser menor que la de su primo el Paranthropus boisei, quizás porque no vivió en medios tan secos como aquél. Su vida se desarrolló en un periodo 2 y 1.2 millones de años por lo que también pudo convivir con otras especies de nuestro linaje.

Los principales yacimientos de esta especie son los de Kromdraai, Swartkrans, Drimolen, Gondolin y Coopers. En la gruta de Swartkrans se hallaron los restos de 130 individuos; el estudio de su dentición reveló que la edad media de estos homínidos era solo de 17 años.

El Kenyanthorpus


El Kenyanthropus es un género de animal homínido encontrado en África que presenta una muestra de rasgos equilibrados entre sus ancentros los Australopithecus y los posteriores Homos. Sin embrago, la forma de su cráneo y su rostro plano, lo alejan bastante de sus ancestros. Vivió entre unos 3.5 y 3.3 millones de años atrás y fue contemporáneo del Australopithecus Afarensis.

Kenyanthropus Platyops

El Kenyanthropus platyops es el nombre propuesto para una especie de homínido de la que se encontró un cráneo fósil en 1999. El hallazgo fue hecho por un equipo dirigido por Meave Leakey y su hija Louise, en Kenia, en una región semidesértica cercana al lago Turkana. El fósil data de unos 3,5 millones de años. Tiene características muy interesantes, ya que posee rasgos faciales planos y delicados, y dientes relativamente pequeños.

Los científicos han propuesto definir el género Kenyanthropus, pues el cráneo encontrado muestra una mezcla equilibrada de rasgos de Australopithecus y Homo, se parece al "hombre 1470" otro fósil hallado hace unos años en esa región, clasificado como Homo rudolfensis, y con una datación mucho menor, de unos 1,8 millones de años. No obstante, dado que el espécimen tipo (KNM-WT-4000) está terriblemente distorsionado hay autores que no lo consideran ni un género ni una especie válida y que podría tratarse simplemente de un espécimen de Australopithecus afarensis o incluso de alguna especie de Homo, tal como el Homo rudolfensis.

El Género Homo


El Homo es un género animal, de origen africano que incluye al hombre moderno y a sus más cercanos parientes. La antigüedad del género se estima entre 1.5 y 2.5 millones de años. Todas las especies, a excepción del Homo sapiens, están extintas. El último sobreviviente cercano, el Homo neanderthalensis, se extinguió hace 30.000 años. Se caracteriza por ser bípedo, con pies no prensiles y su primer dedo alineado con los restantes. Presenta hipercefalización y una verticalización completa del cráneo. Entre las características que llevaron a separar a los homos del género Australopithecus, destacan el tamaño del cráneo y, más importante aún, la capacidad de crear herramientas complejas.

Homo habilis

El Homo habilis es la especie más antigua del género Homo. Vivió aproximadamente desde 2,5 hasta ca. 1,44 millones de años antes del presente, al comienzo del Pleistoceno. El descubrimiento de esta especie se debe a Mary y Louis Leakey, quienes encontraron los fósiles en Tanzania, África, entre 1962 y 1964. Está generalmente aceptado que Homo habilis es la primera especie del género Homo, si bien hoy día algunos ponen en duda su pertenencia al género y ubican a Homo rudolfensis en el primer lugar.

Su nombre significa "hombre habilidoso" y hace referencia al hallazgo de instrumentos líticos confeccionados por éste. Se han realizado estudios detallados de los restos óseos de sus manos para verificar si realmente sería posible que este Homo los hubiera realizado. Los científicos concluyeron que era capaz de prensión de agarre para realizar las manipulaciones necesarias en la fabricación de utensilios de piedra; probablemente, era carnívoro oportunista.

Se observa en ellos un importante incremento en el tamaño cerebral con respecto a Australopithecus, que se ha calculado entre 650 cm3 y 800 cm3, en el cráneo aplastado "1470", encontrado en Koobi Fora. Los restos se han hallado en Kenia, en la localidad de Koobi Fora y en Tanzania, en la conocida Garganta de Olduvai.

Las principales características son las siguientes:

* Cráneo más redondeado.
* Incisivos espadiformes.
* Molares grandes y con esmalte grueso.
* Ausencia de diastema.
* Foramen magnum (hueco occipital) ubicado más hacia el centro.
* Rostro menos prognato que los australopitecinos.
* Incisivos más grandes que los australopitecinos.
* Cara corta.
* Dedos curvos de pies y manos: lo que indicaba que aún utilizaban los árboles.
* La posición bípeda en las hembras provoca una reducción de la pelvis que tiene como consecuencia un adelanto de los partos (lo cual implica prematuración del neonato, un mayor tiempo dedicado a la crianza y así la necesidad de mantener vínculos sociales fuertes que potencialmente coadyuvan al desarrollo de una cultura).
* Mayor capacidad neurocraneana 650 cm3.

Homo rudolfensis

El Homo rudolfensis es una especie de hominino fósil, propuesta por Valerii P. Alexeev en 1986, cuyo espécimen tipo es el KNM-ER 1470, encontrado en Koobi Fora (orilla oriental del Lago Turkana, antes lago Rodolfo), por Bernard Ngeneo, un miembro de equipo de Richard Leakey, en 1972. Alexeev lo designó en 1986, como Pithecanthropus rudolfensis, aunque quienes lo consideran una especie distinta lo asignan al genero Homo o al género Australopithecus.
Algunos paleoantropólogos dudan de que sea una especie diferente de Homo habilis, pero ésta es la opinión dominante en la actualidad, debido a unas marcadas diferencias morfológicas, entre las que hay que distinguir las siguientes: forma de la cara (principalmente en la región supraorbital y malar, que presenta muy larga, profunda e inclinada hacia delante); medidas craneales en su conjunto (un 45% de las medidas que se compararon entre las dos especies superan el dimorfismo sexual de los gorilas) y el volumen craneal (alrededor de los 750 cc, frente a los 500 cc del Homo habilis), aunque en 2007 la capacidad craneana de Homo rudolfensis ha sido estimada por Timothy Bromage, antropólogo de la Universidad de Nueva York en 526 cc. Asimismo, anatómicamente el Homo rudolfensis tiene, respecto al Homo habilis, una cara más plana, unos dientes postcaninos más amplios y con raíces y coronas más complejas y esmalte más grueso.

El Homo rudolfensis habitó en un periodo de tiempo comprendido entre 2,4 (edad del espécimen fósil UR 501) y 1,9 millones de años, en el este de África, por lo que se considera contemporáneo del Homo habilis, así como de otros homínidos, como el Paranthropus boisei. Su área de dispersión parece haber sido exclusivamente el este africano, por lo que muchos paleoantropólogos lo consideran un endemismo. A partir del descubrimiento del Kenyanthropus platyops (Meave Leakey, et al. 1999), se acepta que Homo rudolfensis podría haber evolucionado a partir de Kenyanthropus; si bien existen otras hipótesis sobre sus relaciones filogenéticas.

Finalmente, el hecho de la coexistencia de estas dos especies africanas (Homo rudolfensis y Homo habilis), ha llevado a algunos autores a sugerir un interesante debate alrededor de la coexistencia de dos especies inteligentes, pues parece estar clara la asociación de Homo habilis con las industrias líticas de Olduvai y Homo rudolfensis con las del lago Turkana, que todavía no ha llegado a sus últimas consecuencias.

El hallazgo de dos fósiles, un hueso de mandíbula de Homo habilis de 1,44 millones de años y un cráneo de Homo Erectus de hace 1,55 millones de años, en el norte de Kenia, por un equipo de expertos liderado por Meave y Louise Leakey, además de demostrar que ambas especies coexistieron, ha dado nuevos argumentos para sostener la hipótesis según la cual el Homo erectus desciende de Homo rudolfensis. Algunos expertos sostienen que el erectus y el rudolfensis fueron especies hermanas descendientes de alguna otra que vivió en África, de 2 a 3 millones de años antes del presente.

Homo ergaster

El Homo ergaster es un homínido extinto ya plenamente humano. Se estima que apareció hace unos 2 millones de años, y desapareció hace 1 millón de años. Sus primeros restos fueron encontrados en 1975, en Koobi Fora (Kenia); se trata de, al menos, dos cráneos (KNM-ER 3733, tal vez femenino, y KNM-ER 3883) de hace 1,75 millones de años cuyo cerebro tenía un tamaño estimado en unos 850 cm3. Luego, en 1984, fue descubierto en Nariokotome, cerca al lago Turkana (Kenia), el esqueleto completo de un niño de unos 11 años, 1,60 m de estatura de y cerebro de 880 cm3, con una antigüedad de 1,6 millones de años; se conoce como el niño de Nariokotome.

El Homo ergaster, procede probablemente de Homo habilis y es básicamente la versión africana del Homo erectus, del que es antecesor. Algunos especialistas consideran que pueden haber sido una única especie, debido a su gran parecido anatómico, en cuyo caso tendría prioridad su denominación como Homo erectus, pero parece asentarse la aceptación de dos especies diferentes.

El Homo ergaster tiene un cráneo menos robusto y con toros supraorbitales menos acusados que los Homo erectus asiáticos, y se asocia, en sus comienzos, a la industria lítica olduvayense o modo 1, para luego pasar a la achelense o modo 2.

A excepción del cráneo, tanto Homo erectus como Homo ergaster tienen una constitución física bastante parecida a la del hombre actual, siendo similar en estatura, aunque en general son de complexión más robusta y fuerte, y tienden a ser algo más anchos de caderas. Las proporciones de piernas y brazos, ya son también totalmente modernas.

Se especula que el ergaster pueda ser el primer homínido con capacidad para el lenguaje articulado; sin embargo la estructura de las vértebras del niño de Nariokotome parecen refutar tal hipótesis. Dentro de las hipótesis muy probables, se considera que los Homo ergaster pueden haber sido los primeros homínidos en establecer relaciones sociales muy complejas precisamente facilitadas por los primordios de lenguaje oral articulado que se veía acompañado por un gran cerebro capacitado ya para elaborar rudimentarias abstracciones (como metáforas: si observaban la huella de un animal es muy probable que rápidamente pudieran imaginar a qué animal correspondía tal huella, esto posibilitado por el suficiente desarrollo de las áreas corticales prefrontales y frontales del cerebro junto con las del lenguaje — véase lateralización—), los artefactos de la ya mencionada industria lítica correspondientes a los ergaster son muy refinados. También se supone que son los primeros ancestros de la humanidad cuya esclerótica blanca resultaba ya muy notoria haciendo contraste con las pupilas, si esto ocurría es también probable que cada individuo Homo ergaster pudiera establecer una primitiva teoría de la mente por la cual podría "intuir" los estados afectivos o "anímicos" de sus congéneres observando las miradas de los mismos. Sin embargo también se considera que no estaban capacitados como para tener una imaginación que les hiciera proyectar pensamientos a futuro de largo plazo (de hecho el promedio de vida de los ergaster habría de ser escaso y poquísimos individuos superarían los 20 años de edad).

Homo georgicus

El Homo georgicus es un especie de homínido establecida en 2002 a partir de los fósiles encontrados un año antes en Dmanisi, en el Cáucaso, República de Georgia. Se considera intermedia entre el Homo habilis y el Homo erectus y relacionada con el Homo ergaster. Los fósiles se han datado en 1,8 millones de años. El tamaño del cerebro se ha calculado entre 600 y 680 c.c. La estatura se ha estimado en 1,5 m. (4'11").

Fue encontrado primero gran parte de un esqueleto (Vekua et al., 2002; Gabunia et al., 2002). Posteriormente ha habido otros tres hallazgos, incluido un cráneo completo (pero sin dientes, sólo con el canino izquierdo) y además, se han encontrado asociados con los huesos, artefactos de piedra y de percusión, que le permitían a esta especie cazar, matar animales y procesarlos. La condición de cazador y no de carroñero ni de simple recolector y consumidor de alimentos blandos vegetales, del Homo georgicus, ha sido establecida. El homínido de Dmanisi consumía carne, y este producto, pudo haber sido la clave de la supervivencia de esta especie y de otros homínidos habitantes de altas latitudes, sobre todo en invierno. (Lordkipanidze, D.).

Al parecer los cinco individuos del Dmanisi formaban una familia que se vio envuelta en una erupción volcánica la que los obligó a penetrar en el abrigo, y luego murieron por asfixia debido a las cenizas volcánicas. Esa es la explicación que se desprende del estudio de los estratos, y la razón de por qué en este caso excepcional se encontró un número elevado de fósiles juntos que eran de edades tan variadas.

Homo erectus

El Homo erectus es un homínido extinto, que vivió entre 1,8 millones de años y 300.000 años antes del presente (Pleistoceno inferior y medio). Emigró desde África y habitó en Europa, China y alcanzó Indonesia. Los primeros fósiles de esta especie fueron hallados en 1891 por el médico holandés Eugène Dubois, quien encontró un cráneo en la isla indonesia de Java.

Era muy robusto y tenía una talla elevada, casi 1,80 m de media. El volumen craneal era muy variable, entre 800 y 1200 cc (la media fue aumentando a lo largo de su dilatada historia). Poseía un marcado toro supraorbitario y una fuerte mandíbula sin mentón, pero de dientes relativamente pequeños. Sus huesos, incluido el cráneo, eran más gruesos que los de las especies anteriores. Unas prominentes marcas musculares y gruesas áreas reforzadas en los huesos indican que el cuerpo del erectus podía soportar fuertes movimientos y tensiones.
Aunque tenía unos dientes mucho más pequeños que los australopitecinos, su mandíbula era grande y fuerte. Presentaba un mayor dimorfismo sexual que en el hombre moderno.

Fue el primer homo en abandonar África. También fue el primero en fabricar herramientas complejas y en una gran variedad. La industria lítica que producía pertenece principalmente al Achelense y probablemente conocía el uso del fuego.

Homo cepranensis

El Hombre de Ceprano es un ejemplar fósil del cráneo de un homínido, descubierto por Italo Bidittu en 1994, en la localidad de Ceprano, provincia de Frosinosne, Italia. Tras la reconstrucción de los fragmentos encontrados, realizada por el geólogo Aldo Segre y la paleontóloga Eugenia Segre Naldini, se calcula que la capacidad craneana de este espécimen podría ser hasta de 1200 cc, lo que significa un cerebro claramente mayor que el del Homo ergaster y el Homo erectus. Se ha estimado que este fósil data de hace por lo menos 800 mil años. Las diferencias encontradas con las especies conocidas de Homo han llevado a la definición formal de este homínido como especie diferente: Homo cepranensis. El paleoantropólogo Antonio Ascenzi lo considera como Homo erectus, en tanto que también deberían considerarse sus relaciones con el Homo antecessor y Homo heidelbergensis.

Homo antecesor


El Homo antecessor es una especie fósil perteneciente al género Homo. Considerada la especie homínida más antigua de Europa con una antigüedad de más de un millón de años (Pleistoceno Inferior). Eran individuos altos, fuertes y con una cara de rasgos modernos aunque su cerebro fuera más pequeño que el del hombre actual.

La definición de esta especie es fruto de los más de ochenta restos hallados desde 1994 en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca. De acuerdo con sus descubridores, entre los caracteres anatómicos de estos homínidos cabe destacar un conjunto de rasgos muy primitivos en el aparato dental, que llevaron a establecer una relación entre éstos y los homínidos africanos del Pleistoceno Inferior. Una mandíbula muy bien conservada de una mujer antecessor, de entre 15 y 16 años, recuperada del yacimiento de la Gran Dolina tiene similitudes muy claras con las del Hombre de Pekín (Homo erectus), lo que sugiere un origen asiático de antecessor. Sin embargo, el patrón de desarrollo y erupción de los dientes es prácticamente idéntico al de las poblaciones modernas.

La morfología facial es similar a la de Homo sapiens, con orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado. El arco superciliar es en doble arco y la capacidad encefálica, estimada a partir de un fragmento incompleto de hueso frontal, indica una cifra superior a los 1.000 cm3. La morfología de la mandíbula recuerda a la de ciertos homínidos muy posteriores, del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también de Atapuerca. El esqueleto postcraneal indica una cierta gracilidad en comparación con la mayor robustez del Hombre de Neanderthal de la segunda mitad del Pleistoceno Medio.

En la actualidad, la validez de esta denominación como especie diferente es defendida por sus descubridores y otros expertos, que consideran que el antecessor precede al heidelbergensis y por tanto es también antepasado de el neanderthalensis; sin embargo, parte de la comunidad científica la considera una simple denominación, no específica, para referirse a restos encontrados en Atapuerca, que ellos asignan a la especie heidelbergensis o bien, la consideran una variedad de Homo erectus / Homo ergaster.

Homo heidelbergensis

El Homo heidelbergensis (apodado "Goliath") es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 500.000 años y perduró al menos hasta hace 250.000 años (Pleistoceno medio). Eran individuos altos (1,75 m) y muy fuertes (llegarían a 100 kg), de grandes cráneos (1.350 cm3) muy aplanados con relación a los del hombre actual, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal. Se le dio el nombre porque los primeros fósiles fueron descubiertos cerca de Heidelberg (Alemania).

Es un antepasado directo del Hombre de Neandertal en Europa; aun cuando es muy similar a los Homo sapiens arcaicos encontrados en África (por ejemplo: Homo rhodesiensis y Homo sapiens idaltu). El más antiguo de los fósiles de la especie es una mandíbula inferior encontrada por el trabajador de una mina en Mauer, cerca de Heidelberg.

Hace aproximadamente medio millón de años se empezaron a gestar los rasgos morfológicos que en unos cientos de miles de años dieron origen al neandertal. Los preneandertales u Homo heidelbergensis mostraban una creciente corpulencia física, expresada en el aumento de la talla, 1,75 a 1,80 metros y cerca de 100 kg de peso (media masculina). Las mandíbulas también poseían una gran fuerza y robustez a causa del estrés al cual eran sometidas.

El conjunto de estos fósiles revelan un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún Homo erectus / Homo ergaster, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en un erectus/ergaster, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana. Su capacidad neurocraneal no dista mucho de la del hombre moderno, rondaba los 1.350 cm3. Otro parecido con el Homo sapiens actual era su aparato fonador. Esto dio a pensar que el lenguaje, entendido de una manera quizás diferente a la actual, ya estaba presente en estos grupos.

Homo neanderthalis

El Hombre de Neandertal, u Homo neanderthalensis, es una especie del género Homo que habitó Europa y partes de Asia occidental desde hace 230 mil hasta 29 mil años atrás, durante el Pleistoceno medio y superior y culturalmente integrada en el Paleolítico medio.

Sus características definidoras, a partir de los huesos fósiles descubiertos hasta ahora (unos 400 individuos), son: esqueleto robusto, extremidades cortas, tórax en barril, arcos supraorbitarios resaltados, frente baja e inclinada, faz prominente, mandíbulas sin mentón y gran capacidad craneal —1.500 cm3—. Vivían en grupos organizados, formados por alrededor de unos treinta miembros.

Los neandertales fueron una especie bien adaptada al frío extremo. En ellos se notan cráneos alargados y amplios, complexión corta y robusta, y nariz grande; rasgos que denotan adaptación a climas fríos, como se puede observar actualmente en las poblaciones del Ártico. Sus cerebros eran iguales o más grandes que los del hombre moderno. Un neandertal promedio tendría una altura de 1,65 m, de contextura pesada, y musculatura robusta.

El estilo de herramientas líticas utilizadas en el Paleolítico medio por los neandertales es la cultura Musteriense, así llamada por haber sido encontradas por primera vez en el yacimiento arqueológico Le Moustier. La cultura musteriense está caracterizada por la utilización de la técnica de talla Levallois. Estas herramientas fueron producidas usando martillos de percusión blandos, como huesos o madera. En los últimos tiempos de los neandertales se nota en el registro arqueológico el estilo Châtelperroniense, considerado como más "avanzado" que el musteriense.

Homo floresiensis


El Homo floresiensis («Hombre de Flores») es el nombre propuesto para una posible especie recientemente descrita del género Homo, extraordinaria por el pequeño tamaño de su cuerpo y su cerebro, y por su reciente supervivencia, pues se cree que fue contemporánea con los humanos modernos (Homo sapiens) en la isla indonesia de Flores. Se descubrió un esqueleto subfósil, datado hace 18.000 años, muy completo excepto por los huesos del brazo, que todavía no se habían encontrado, en yacimientos en la cueva de Ling Bua en 2003. Posteriormente, en el mismo lugar se recuperaron partes de otros seis individuos, todos diminutos, así como los huesos del brazo derecho pertenecientes al ejemplar original y herramientas de piedras igualmente pequeñas de estratos comprendidos de entre 90.000 a 13.000 años de antigüedad.

La isla de Flores ha sido descrita (en la revista Nature) como «una especie de mundo perdido», donde animales arcaicos, largamente extintos en el resto del mundo, habían evolucionado a formas gigantes y enanas por especiación alopátrica. La isla tenía elefantes enanos (una especie de Stegodon) y lagartos gigantes similares al dragón de Komodo, así como el Homo floresiensis, que puede ser considerado una especie de humano enano.

Este descubrimiento ha sido objeto de una gran controversia en el mundo científico, ya que no todos los investigadores están a favor del descubrimiento de una nueva especie, y se han publicado investigaciones a favor y en contra del Homo floresiensis.

En relación a la estatura, el floresiensis es también bastante diminuto comparado con el tamaño del ser humano moderno. La altura estimada de un floresiensis adulto es considerablemente menor que la altura media adulta de todas las poblaciones humanas modernas físicamente más pequeñas, tales como los pigmeos africanos (< size="4">


Homo rhodesiensis

El Homo rhodesiensis es una especie de homínido fósil del género Homo, hallado por primera vez en 1921, en la localidad llamada por los ingleses Broken Hill, actualmente Kabwe en Zambia, (antigua "Rhodesia del Norte" por lo que se denominó Hombre de Rhodesia). Se considera que vivió solamente en África, desde hace 600.000 hasta 160.000 años antes del presente, durante el Pleistoceno medio.

La capacidad neurocraneal del Homo rhodesiensis era relativamente alta, entre 1280 y 1325 cm3. Un cráneo que podría ser el más antiguo de esta especie, hallado en Bodo, Etiopía, datado en 630.000 años antes del presente, tenía una capacidad endocraneana de 1.250 cm3. Otros fósiles con características morfológicamente similares han sido encontrados en Sudáfrica (Hombre de Saldaña), Tanzania, Marruecos y Argelia.

Homo sapiens


Los seres humanos constituyen actualmente desde el punto de vista biológico una sola especie, Homo sapiens, la única superviviente del género Homo, ampliamente diversificado en el último millón y medio de años. El Homo sapiens pertenece a una estirpe de Primates, los hominoideos diferenciada en Asia y en África, de donde surgió la familia de la que forma parte, los homínidos.

El nombre científico alude al rasgo biológico más característico: sapiens significa sabio o capaz de conocer, y se refiere a la consideración del hombre como «animal racional», al contrario que todas las otras especies. Es precisamente la capacidad del ser humano de realizar operaciones conceptuales y simbólicas muy complejas —que incluyen, por ejemplo, el uso de sistemas lingüísticos muy sofisticados, el razonamiento abstracto y las capacidades de introspección y especulación— uno de sus rasgos más destacados. Posiblemente esta complejidad, fundada neurológicamente en un aumento del tamaño del cerebro (1,500 cc) y sobre todo de su complejidad, sea también una de las causas, a la vez que producto, de las muy complejas estructuras sociales que el ser humano ha desarrollado, y que forman una de las bases de la cultura, entendida biológicamente como la capacidad para transmitir información y hábitos por imitación e instrucción, en vez de por herencia genética. Esta propiedad no es exclusiva de esta especie, y es importante también en otros primates, pero alcanza en el Homo sapiens un desarrollo cualitativamente distinto, que ha justificado que A. Montagu situara en la cultura el nicho ecológico de nuestra especie.

Homo sapiens idaltu. El Homo sapiens idaltu es una subespecie de Homo sapiens descrita a partir de especímenes fósiles (restos que se encuentran enterrados, pedazos y partes de aquellos seres que vivieron en tiempos pasados) encontrados en las proximidades de la localidad etíope de Herto en el año 1997, por el equipo de paleoantropólogos dirigido por Tim White. Sin embargo, el nuevo descubrimiento no se hizo público hasta el año 2003.

El Homo sapiens idaltu es un nombre trinomial, como es preceptivo, según la taxonomía, para denominar las subespecies; las dos primeras palabras son latinas y significan humano que sabe -capacitado para conocer y reflexionar respecto a lo que conoce-, mientras que la tercera y última es una palabra del amhárico que significa anciano.

Dado el lugar en el cual se hizo el hallazgo de los restos (tres cráneos) inicialmente se le llamó "Hombre de Herto". Dichos fósiles han sido datados con una antigüedad de unos 158.000 años, es decir del Pleistoceno tardío. El descubrimiento ha suscitado alguna polémica entre los investigadores. Varios consideran al Homo sapiens idaltu como una subespecie extinta del Homo sapiens y es por esto que se usa la denominación taxonómica trinomial. Otros, en cambio, consideran que el Homo sapiens idaltu es sólo un ser humano de la actual especie que mantiene ligeros rasgos morfológicos arcaicos en relación a otros fósiles que son indiscutiblemente de Homo sapiens (i.e.: los Cro-Magnon, los hombres de Grimaldi, etc.).

Si es correcta la tesitura según la cual el Homo sapiens idaltu es una subespecie de la nuestra, habrá que rescatar la antigua denominación de Homo sapiens sapiens para el hombre actual. Este terminología se usaba cuando el Hombre de Neanderthal era considerado una subespecie nuestra (Homo sapiens neanderthalensis); pero desde que se evidenció que los neandertales y los humanos modernos representan especies biológicas distintas, se han venido usando los términos Homo sapiens y Homo neanderthalensis.

Los restos de Homo sapiens idaltu han sido considerados como los especímenes más antiguos de la especie humana hasta la redatación de los fósiles de Homo sapiens conocidos como Omo I y Omo II, a los cuales se les ha atribuido casi 200.000 años de antigüedad.

Homo sapiens cro-magnon. Hombre de Cro-Magnon es el nombre con el cual se suele nombrar al Homo sapiens arcaico, en especial los que habitaron Europa en cuevas en las que se encontraron pinturas rupestres. Se le denomina Hombre de Cro-Magnon, gracias a una cueva francesa en la que se halló uno de sus fósiles.

El geólogo Louis Lartet descubrió los primeros cinco esqueletos en marzo de 1868 en la cueva de Cro-Magnon, Les Eyzies, Dordogne (Francia), lugar del que obtienen su nombre. Aparecieron en la Península Ibérica después del 20.000 a.C. y sus características son: altura media era de 1,85 metros; 25 centímetros, superior a la de sus predecesores. Su aparición se da a comienzo del periodo Paleolítico superior.

Caminaba erecto, poseía una amplia nariz, mentón prominente y frente ancha. Vivía en cuevas y temporalmente en campamentos al aire libre. Cazaba en grupo; los animales grandes, con trampas; y los pequeños, con piedras y saetas. Las mujeres recolectaban frutos. Se cree que no eran nómadas aunque ocasionalmente podían abandonar en lugar en el que vivían para trasladarse a otro. Su adaptación al medio y su capacidad física y cultural era muy superior a la del Hombre de Neanderthal, al cual no tardó en expulsar de sus tierras de caza.

Homo sapiens sapiens. La especie humana aún mantiene un notorio dimorfismo sexual en el nivel anatómico, por ejemplo, la talla media actual entre los varones caucásicos (si crecen bien nutridos y con poco estrés) hacia los 21 años es de 1,75 m, la talla media de las mujeres caucásicas en iguales condiciones es de 1,62 m, y los pesos promedios respectivos son de 75 kg y 61 kg respectivamente; aunque así como se ha notado una tendencia secular al aumento de las tallas (especialmente durante el siglo XX), muchos indicadores sugieren que es probable desaparezca el dimorfismo sexual en lo que a tallas y pesos respecta.

La especie humana es entre los animales pluricelulares actuales una de las más longevas, se tienen documentados casos de longevidad que sobrepasan los 120 años, tal longevidad es un carácter genotípico que debe ser sin embargo coadyuvado por condiciones vivenciales favorables. El resto de las características humanas las podemos identificar mirando a nuestro alrededor.
Información Proporcionada por el Profesor Germán Alejandro
Clase Historia Antigua Universidad del Turabo Puerto Rico.
Semestre Agosto-Diciembre 2008

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