La Historia investiga, analiza y registra el pasado del hombre. Los acontecimientos ocurridos, sus causas, su desarrollo geográfico, social y las consecuencias de los mismos. Que nos sirve de base para la comprensión del presente. Al hablar del pasado del hombre entendemos que todas las acciones, pensamientos y obras cuya trascendencia modificó, alteró o impulsó un proceso social.

10 de marzo de 2008

¿Que es Arqueología?

. 10 de marzo de 2008

Es la ciencia que estudia e investiga todo lo que se relaciona con las artes y los monumentos de la antigüedad. Los yacimientos y hallazgos que han hecho tanto investigadores y arqueólogos han hecho de la ciencia arqueológica un servicio de la reconstrucción histórica de nuestros antepasados. Los pueblos antiguos nos han dejado gran número de restos materiales, hechos o modificados por la mano del hombre, que nos permite estudiar los estilos de cada época, cada pueblo y reconstruir sus edificios, su organización, sus usos y costumbres. La arqueología se propone trazar el cuadro social con esos monumentos dando a esta palabra su más amplio significado que por toscos y groseros que sean tienen gran valor para la ciencia del pasado, sobre todo, si se logra averiguar las causas y circunstancias que lo produjeron. Es pues, la ciencia de la antigüedad entera, aunque más especialmente se preocupa del estudio de la prehistoria, los edificios antiguos coloniales e históricos, esculturas, pinturas, objetos de arte e industriales. El investigador va de la arqueología a la historia, por que aquella construye los cimientos de ésta. El arqueólogo es como el minero que busca entre las entrañas de la tierra los materiales que purificados en el crisol de la crítica histórica, servían para forjar la historia del hombre. El dominio de la arqueología es tan extenso que se ha hecho necesaria la ordenación de su contenido, y según la clasificación que se adopte, puede dividirse en: arqueología literaria, estudia los monumentos literarios en su valor extrínseco (paleografía y epigrafía); arqueología del arte, aplicada especialmente al renacimiento: arquitectura, pintura, esculturas, grabados, medallas, monedas (numismática), retratos (iconografía), piedras grabadas (arte rupestre, glíptica); arqueología de los usos y costumbres, que analiza los objetos creados para las necesidades y la moda. Limitadas en sus principios a las antigüedades griegas y romanas, extendió paulatinamente su campo de acción hasta llegar a establecer divisiones tales como la arqueología prehistórica, egipcia, asiria, caldea, fenica, cartaginesa, judía, persa, india, china, cristiana, árabe, maya, inca, azteca, etc y crear una arqueología compradas que establece las semejanzas y contrastes entre los restos de las diferentes civilizaciones. En los métodos de investigación, para su síntesis, esta ciencia necesita buscar y acumular materiales e interpretarlos. Para lo primero, el medio más eficaz es la excavación, que ha proporcionado y proporciona infinidad de documentos, desde la tosca hacha del paleolítico inferior hasta la escultura de exquisita perfección y ha hecho revivir para los investigadores ciudades enteras como Pompeya y Leptis Magna. Hoy se utilizan en la preparación de estos trabajos la fotografía y la aviación. Los arqueólogos británicos utilizaron la primera en el trazado de las murallas de Roma y en el mapa de las carreteras antiguas romanas, y el monumento druida de Woodhenge fue descubierto desde un avión. El primer método científico para determinar la significación de los restos arqueológicos fue introducido por el arqueólogo danés J. Thomsen (1832) y se conoce con el nombre de estratigráfico. Cierto día que Thomsen clasificaba objetos prehistóricos para el Museo de Copenhague, observó que, en el lugar de las excavaciones arqueológicas, en las capas del fondo sólo había instrumentos de piedra, en las capas intermedias se hallaban los de bronce y cobre, en las superficies, los hierro. Esto dedujo un orden de sucesión cronológica en el empleo de los materiales por el hombre prehistórico. Sin embargo, este método exige cuidadosa atención, pues a veces, las capas de épocas distintas se encuentran mezcladas. Otro procedimiento consiste en examinar los trozos de cerámica hallados en las cercanías de las ruinas. Fue ideado por Flinders Petrie y explicado por él mismo en su informe sobre las excavaciones de Diospolis Parva (Egipto). Observando el desarrollo y la degeneración de los estilos y analizando la forma, color, motivos decorativos, dirección de la pintura, cocimiento y vidriado de la superficie de los cacharos, llegó a fijar la época de las ruinas. También se ha llegado a establecer la antigüedad valiéndose del procedimiento que sirve para calcular la edad de los árboles. Para ello no es necesario cortar el árbol, basta introducir en su tronco un instrumento perforado que penetra desde la corteza hasta el corazón del árbol y extrae una muestra de las distintas capas que, en el transcurso de años y siglos, han ido formando el tronco. Esa muestra presenta una sucesión de franjas claras y oscuras, alternadas, que corresponden de los anillos concéntricos de la madera del árbol. Cada dos anillos, uno claro y otro oscuro, señala un año de crecimiento. El astrónomo norteamericano Andrew E. Douglass fue el primero que desentrañó el misterio de esos anillos concéntricos. Estudiando bosque por bosque, árbol por árbol y anillo por anillo, confeccionó un calendario que se remonta a dos mil años atrás, cuyos datos fueron aprovechados por los arqueólogos y les sirvieron, después de un minucioso estudio de viejos trozos de madera, vigas de techumbres, soportes y estacas, para determinar la cronología de las ruinas prehistóricas americanas. Un método moderno de gran aplicación en arqueología es el de la disminución de la radioactividad. Este método moderno se basa en que todas las sustancias de procedencia orgánica, ya sean vegetales o animales, contienen en vida una materia radioactiva llamada carbono 14, y el que contenía, en el momento de la muerte y muchos siglos después, prosigue en su proceso de radioactividad y continúa emitiendo partículas beta hasta que, con el paso del tiempo, su radioactividad disminuye. Se necesita casi seis mil años para que se disipe la mitad de la radioactividad y un periodo varias veces mayor para que deje de ser perceptible. Por lo tanto medir la intensidad de la radioactividad del carbono 14 en un vestigio arqueológico es obtener un dato que permite averiguar su antigüedad. Como se ve, el arqueólogo debe contar con la colaboración de otros especialistas (filólogo, químicos, geólogos, físicos, botánicos, ingenieros, arquitectos, etc) para la acertada interpretación de los materiales puestos a su disposición. Con relación a la evaluación y descubrimientos, aunque el hombre se haya interesado siempre por las obras de sus antepasados, no podemos precisar quiénes fueron los primeros arqueólogos. Parece ser que Nabunaid, rey de Babilonia, hizo excavar en el siglo VI antes de cristo las ruinas de un edificio, y que Constantino envió una expedición a Palestina en busca de la tumba de Jesucristo. Estos soberanos y otros personajes antiguos como Flavio Josefa, que estudió las antigüedades judaicas, Dionisio de Halicarnaso, autor de las Antigüedades romanas, Pausanias con su Itinerario de Grecia y Herodoto en lo que concierne a Egipto y Oriente, pueden ser considerados como precursores de la arqueología, que es, sin embargo, una ciencia moderna, cuyo proceso se inicia con el Renacimiento, que despertó la afición de lo clásico e instó a los eruditos y artistas a estudiar y coleccionar antigüedades. Así, Rafael en sus grutescos reproduce la minuciosa decoración grecorromana, Miguel Rafael imita la estructura clásica. Los primeros humanistas coleccionaron y observaron objetos antiguos, aunque les faltaba todavía el espíritu de investigación para utilizarlos en beneficio de la historia. Dante se interesó por las inscripciones y los manuscritos de antaño y Tetrarca por las monedas arcaicas. Tras los humanistas aparecen los anticuarios de los siglos XVII y XVIII (Spon, Ernesto, Montfaucon) que trajeron una nueva aportación al análisis de las antigüedades, a pesar de que sus deficientes conocimientos dieron lugar a muchos convencionalismos en la interpretación y mérito de aquellas. Con el alemán J. J. Wincvckelmann empieza verdaderamente el periodo científico de la arqueología a un método científico y pone, favorecido por los numerosos descubrimientos, el primer jalón a la época de los arqueólogos. El campo de la arqueología se deslinda de la filología. Las grandes excavaciones que se habían iniciado después del descubrimiento de Pompeya y Herculano, continuaron durante el siglo XIX con la expedición de Napoleón a Egipto, acompañado de un grupo de sabios que estudiaron numerosas ruinas y dieron a conocer la cultura del Nilo, y con las realizadas en Grecia, donde el descubriemiento de la Venus de Milo (1820) estimuló la rebusca en Samotracia, Delos, Egina, Pérgamo, Atenas, Olimpia, Esparta y, más tarde, en Asia Menor, principalmente en Mesopotamia. En América, las excavaciones en busca de testimonios de las culturas indígenas datan de mediados del siglo XIX y se concentran en regiones principalmente de México y América Central. El carácter internacional que tomaron los estudios arqueológicos impulsó a Bumsen, Gerhard y D. De Luynes a fundar (1829) el Instituto de Correspondencia Arqueológica y a Francia a crear en Grecia la Escuela Francesa de Atenas, que puso en claro la historia de la Acrópolis e hizo interesantes excavaciones. Contribuyó de manera decisiva a la interpretación de los restos arqueológicos, los estudios de Champollion sobre la Piedra de Rosetta y los de Rawlinson y Grotefend sobre las inscripciones de Behistún que consiguieron respectivamente descifrar los jeroglíficos egipcios y la escritura cuneiforme. Las investigaciones y excavaciones, favorecidas por la organización de institutos, cátedras y museos, continuaron durante los primeros años del siglo actual. Desgraciadamente, las confragaciones mundiales las interrumpieron más tarde, en muchos lugares. Entre los descubrimientos arqueológicos del siglo XIX merecen destacarse los efectuados en Egipto, relaciondos con la tumba mística de Osiris y la necrópolis de Gizeh; los realizados en la región de Tebas por el museo Metropolitano de Nueva Cork y, sobre todo la apertura de la tumba de Tutankhamen, en el valle de las tumbas de los reyes en Luxor, por Lord Carnarvon y H. Carter (19220, después de trabajar durante nueve años y remover 200.000 toneladas de escombros. En Asia Menor, el Museo Británico realizó importantes trabajos en Carchemish y descubrió varias tumbas hititas. La comisión del museo citado, unida a otra Universidad de Pennsylvania, halló en Caldea una estela erigida por el rey Ur-Engur (2300 a.c) y otros restos interesantes en Ur. La Escuela Americana de Investigaciones Orientales establecida en Jerusalén, desenterró entre Bagdad y Mosul 1.00 tabletas de arcilla con datos valiosísimos. En Grecia, las actividades arqueológicas se intensificaron en las costas orientales del Mediterráneo y en las del Egeo, con el propósito de conocer la cultura micénica y cretense, que plantearon sobre nuevas bases el problema del estudio de la civilización mediterránea y el arte arcaico. Buena parte de los trabajos se enderezan a la prehistoria y al descubrimiento del tronco premicénico. Constituyó un gran acontecimiento la publicación del libro de Evans, El Palacio de Minos (Creta). En Italia continuaron las excavaciones en Ostia y Pompeya y la búsqueda de restos de la civilización etrusca. Los foros del Trajano y Augusto, la diosa sentada de Locres y el Apolo de Veyes son monumentos de primordial importancia. España ha hecho extraordinarias aportaciones a la arqueología. Son verdaderamente capitales las que conciernen a las ruinas de Numancia, Mérida, Sagunto, África etc. Francia realizó excavaciones en el emplazamiento de la antigua Cartago y en los vestigios romanos de Marruecos e Italia excavó la ciudad de Leptis Magna en Cirenaica, que fue abandonada a raíz de un terremoto ocurrido en el siglo III. En América, los estudios arqueológicos han demostrado que no se conocía el hierro antes de Colón y que las áreas de las grandes culturas coinciden con la zona de distribución de los yacimientos de cobre y estaño. La mayoría de aquellas se encontraban en la línea ortográfica andina (cordillera de las altas civilizaciones), que comprendían de las de los Chibchas, incas (con las preincaicas), omaguacas, diaguitas (y otros pueblos agregados culturales del noroeste argentino). México presenta un panorama de grandes culturas precortecianas, entre la teotihuacana, que ofrece la admirable zona arqueológica de San Juan Teotihuacan, a corta distancia de la ciudad de México, con las imponentes pirámides del Sol y de l Luna, y la extensa ciudadela con la pirámide de Quetzalcóatl. Otras grandes culturas de México son la tolteca, azteca, tarasca, chichimeca y zapoteca. De todas las cuales existen grandiosos vestigios, edificios, esculturas, cerámica y objetos de arte que se conservan y admiran en las zonas arqueológicas respectivas y en los grandes museos de la capital mexicana. En Yucatán, en el sudeste de México, y en Guatemala y Honduras se levantan los restos de grandes ciudades de la extinta civilización maya, una de las más admirables de América, que ha dejado testimonios imponentes de las dos grandes épocas en que floreció con todo esplendor.
¿Para qué y por qué son tan importantes estos hallazgos?

Para que en cualquier momento que alguien desee estudiarlo como documento histórico sepan de ello, por ser parte de nuestros antepasados y también por que aportará en diversas enseñanzas de gran valor.
¿Cómo debe ser una excavación arqueológica?

En la arqueología de campo antes de que los obreros o el excavador comiencen deberá pensar en el plan a seguir, medir antes el terreno, qué es, lo que se va a hacer con lo que se busca en el yacimiento. Esta es la base para que el trabajo lleve orden y tenga bien fin. Excavar es precisar cómo, cuándo y cuánto se excavará en un yacimiento. Ya iniciado el trabajo deberá controlar la aparición de hallazgos y cómo se registrarán. Podemos mencionar algunas de las herramientas utilizadas en una excavación: cinta métrica, escobilla y recogedor pequeño, cubos, cernidor, pala, pico, palaustre y bolsitas como por ejemplo ziploc para almacenar los materiales encontrados ya sean cerámica, huesos, dientes o artefactos. Identificar cada bolsa, como de que pozo de sacó, si fue del pozo A o B. Se deberá realizar un plano topográfico del terreno, si es conveniente fotografiarlo antes de empezar el trabajo, se empezará a excavar por áreas que se habrán dividido y el plano topográfico del yacimiento, cueva o poblado. Una excavación en cuadrículas tiene reglas como todo:

1. La forma en que puede subdividirse el terreno.
2. Se debe poder extender hacia los lados de modo en que se pueda organizar otras cuadrículas.
3. Se podrá conservar las cortes verticales completas.
4. Toda cuadrícula se pueda al final mostrar totalmente excavada.
5. Se asegurará que se pueda llegar a la excavación dejando taludes intermedios suficientemente amplios para que puedan ser fotografiados y dibujados los artefactos encontrados.
6. Toda cuadrícula tendrá un mínimo de espacio de 1 m. Pero si se calcula que los niveles llegarán a ser 2 m. o más se le dará a la cuadrícula esta longitud en cada uno de sus lados.
7. Entre los lados sin excavar 50 cm. Según la amplitud del área excavada.

Hay muchas maneras donde se puede hacer arqueología, se hace arqueología en cuevas, ciudades abandonadas, ruinas de edificios, sepulturas, pero mi tema es arqueología de campo. Se debe documentar las fotografías en los archivos que datan de ese lugar, el tiempo de duración y la cantidad de cuadrículas que se realizaron en esa excavación.

· La conservación de los diarios, planos.
· La conservación de los hallazgos, de las noticias y periódicos.
· La conservación y almacenamiento de la cerámica.
· Publicaciones de la excavación, como informes.
· El personal auxiliar de la excavación
· Los obreros
· Las herramientas y sus usos
Bibliografia
-Almagro, Martín
Introducción al Estudio de la Prehistoria y de la Arqueología de Campo
Edición 8. Reimpresión 1985 paginas 117-190.
-Enciclopedia Ilustrada Cumbre Tomo 1-A ano 1958, Impreso en México, Editorial Cumbre S.A. paginas 461-465.

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